El pensamiento colectivo suele malinterpretarse y aplicarse incorrectamente, especialmente en conversaciones sobre la fe. Esta publicación distingue entre el conformismo malsano que suprime la verdad y la unidad bíblica que alinea a los creyentes con la mente de Cristo. La verdadera libertad no reside en resistirse a la alineación, sino en someter nuestro pensamiento a la Palabra de Dios.
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