
No quiero ponerme demasiado técnico y perder el hilo bombardeándolos con jerga matemática. Pero como especialista en matemáticas, no puedo evitarlo: ¡me encantan las matemáticas! Así que, naturalmente, cuando vi esta foto, pensé inmediatamente en una pendiente negativa .
En matemáticas, una pendiente negativa representa algo que va hacia abajo, y eso es exactamente lo que parece estar bajando la mujer de la silueta. Pero eso no significa necesariamente que sea algo malo. Sigue avanzando, sigue progresando hacia su fin esperado.
Me gusta esta imagen porque nos recuerda que el camino cristiano no siempre es una pendiente constante. El camino no es completamente liso ni plano. A lo largo del camino, hay subidas y bajadas: temporadas que nos desafían y temporadas que nos hacen sentir más cómodos. También hay momentos en los que tenemos que detenernos por completo o incluso desviarnos por completo. Pero el objetivo es seguir adelante.
Eso puede ser difícil para muchas mujeres, especialmente cuando sienten que han cometido un error imperdonable. Pero recuerda: el enemigo condena, y la condenación nos aleja de Dios. El Espíritu Santo convence, y la convicción nos acerca a Dios mediante la confesión, el arrepentimiento y una relación más profunda con Cristo (Romanos 8:1; Juan 16:8).
A veces, puede parecer que no avanzas en absoluto. Otras veces, el ascenso puede resultar empinado y agotador. Puedes detenerte, tropezar o incluso desviarte, pero a pesar de todo, Dios permanece fiel. Nuestro Padre no busca la perfección; busca el progreso. Filipenses 1:6 nos recuerda: «El que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús».
Así que sigue caminando, incluso cuando hayas cometido un error o te sientas lejos de tu Padre Celestial. Él no espera castigarte; espera hablarte. «Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes» (Santiago 4:8).
El viaje puede no ser una pendiente constante, pero cada paso, hacia arriba o hacia abajo, te acerca a Su propósito para tu vida.
Padre Dios, gracias por ser paciente con nosotros en cada etapa de nuestro camino: las subidas y bajadas, las pausas e incluso los desvíos. Ayúdanos a recordar que no buscas la perfección, sino un corazón dispuesto que sigue adelante. Fortalece a cada mujer que se siente desanimada o estancada, y recuérdale que tu gracia es mayor que sus errores. Acércala a ti y guía sus pasos con claridad, paz y confianza.
En el nombre de Jesús oro, Amén.